YUGOSLAVIA

img_6364El odio, la ira, el horror, y …….. marcaron en los Balcanes el principio y el final de los ciclos de guerra en el  siglo XX en Europa. La última guerra en Yugoslavia, extinguió y aniquiló un país, el Yugoslavo, que había conseguido convivir y que había tenido estructura social muy establecida en contra de la guerra. Todo el  país se sentía reflejado por medio de  su selección nacional de baloncesto. Era un orgullo ver como a través del deporte se convivía en paz al mismo tiempo que con pasión olvidando cualquier raza, religión o nacionalidad. Y es que, el baloncesto en Yugoslavia, lo introdujo una organización religiosa de origen Norteamericana, llamada el “Ejército de salvación”, allá por el  año 1922. Tan solo tres años después de que los vencedores de la I Guerra Mundial hubieran creado la federación Yugoslava de baloncesto, en la que unieron las repúblicas de Serbia, Croacia, Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Eslovenia, y Montenegro, sin tener en cuenta las posibles tensiones entre etnias y territorios, tras el conflicto bélico. Se introdujo en las escuelas el baloncesto como nivel de enseñanza deportiva, y fue en 1945 cuando se formó el primer equipo oficial para competir internacionalmente: el Partizan de Belgrado, que era la imitación Soviética del CSK de Moscú. Ambos eran el equipo de baloncesto del Ejército, en sus respectivos países.

En la II Guerra Mundial, hubo enfrentamientos internos entre los proaliados y los  fascistas. La pacificación llegó por medio del líder partisano Joseph Broz “Tito”, y con él la instauración de un régimen comunista. Una vez concluida la guerra, en el año 1948, se creó la Federación de Baloncesto, formada por los equipos de civiles. Se empezaba la búsqueda de jugadores, con unos parámetros muy directos. Debían de ser jóvenes, trabajadores con formación y con capacidad de liderazgo, para convertir el baloncesto en algo más que un deporte en Yugoslavia.

La Federación Yugoslava la componían los propios jugadores y entrenadores de baloncesto aquel entonces. La primera decisión marcaba una clara declaración de intenciones. Querían retransmitir por televisión los partidos de baloncesto que habitualmente rechazaba emitir la  Federación de Fútbol del país. Lo consiguieron, y  provocó  más popularidad del baloncesto además de incrementar los ingresos, por lo que se pudo invertir en formar jugadores. El sistema  socialista, tenía como prioridad los resultados deportivos y además necesitaban urgentemente banderas y espejos en los nuevos tiempos de convivencia. Este fue el origen de todo lo que vendría años después. La federación buscaba a la vez que exprimía y explotaba el talento. Medían a todos los niños que quisieran jugar al baloncesto y no solo su altura si no que miraban todos los parámetros posible para ser los mejores, y es que solamente los mejores podían jugar. Una vez seleccionaban a los mejores, la federación incluía al grupo a los mejores entrenadores  con los mejores medios. Otro punto clave en el origen del baloncesto en Yugoslavia y clave  de los éxitos que vendrían después, fue en los años 60. La implantación de las “giras de escuela” por Estados Unidos, que consistía en que el equipo nacional y los mejores equipos del país viajaban durante el parón de tres semanas en el mes de Noviembre, para competir con equipos universitarios Estadounidenses. Esto llevado a cabo por los Yugoslavos, les permitió añadir a sus duras rutinas el trabajo físico y defensivo. Sin duda clave este inteligente detalle, a lo que hay que sumar que en su adn siempre había un carácter ganador.

El sistema de trabajo en los años 80 estaba más que consolidado. Y es ahí cuando se  comienzan a recoger los frutos, en forma de talento, liderazgo y resultados por medio de una a generación de jugadores única en Europa. Que habían nacido a mediados y finales de década de los 60. Estos talentosos y trabajadores muchachos Yugoslavos habían logrado, entre los años 83 y 88,  la medalla de oro en tres campeonatos de Europa  juveniles de manera consecutiva además de dos Europeos y un mundial  en categoría júnior. Todo apuntaba que siendo tan jóvenes iban a dar el salto al equipo nacional absoluto y estaba claro que iban a arrasar.

Jugaban un baloncesto cuya base era el trabajo duro y de conjunto, a lo que había que sumarle, por su talento la libertad en forma de improvisación individual, capaz de romper esquemas a cualquiera. Allá por donde iban eran aclamados y admirados. Tan jóvenes y tan maduros, eran simplemente los mejores…………Si que es cierto y no se puede pasar por alto, que años antes, el trabajo bien hecho comenzó a dar buenos resultados, y el baloncesto Balcánico fue la primera alternativa seria a la URSS en Europa, que venció durante ocho Eurobaskets consecutivos En los años sesenta y liderados por Radivoje Korac que fue cuatro veces consecutivas máximo anotador de los Eurobaskets de 1959-65, avisaban que el domino Soviético iba a terminar. Y avisaban con resultados, los subcampeonatos de los Mundiales del 63 y 67, y  la medalla de Plata en Juegos de México 1968, solo era la previa..

En los años setenta talentos como, Drazen Dalipagic, Kresimir Cosic, Dragan Kicanovic, Mirza Delibasic o  Zoran Slavnic,  ganaron tres Eurobasket consecutivos, y los Mundiales de 1970 y 1978, además de la medalla de Oro en 1980, ¡en Moscú!. El sistema empezaba a funcionar y lo mejor estaba por llegar con esa generación nacida en los años 60. El cambio generacional se realizó, y mientras aquellos jóvenes se paseaban en los torneos internacionales de sus categorías. En 1983, la vieja guardia de la selección Yugoslava exitosa de la década anterior, quedaba descolgada de la elite del baloncesto Europeo, de la peor manera posible. El carácter ganador e impulsivo también a los Yugoslavos le jugó alguna mala pasada como en el partido de aquel Eurobasket de Nantes del 83, cuando el jugador Yugoslavo Grbovic soltaba un puñetazo al líder Italiano del momento, Meneghin, que reaccionó, buscándole como un poseso en por toda la cancha. Grbovic corrió hacia el  banquillo Yugoslavo y cogió  una tijera para defenderse. EL técnico italiano, Sandro Gamba, y el jefe de la delegación de Italia, habían  saltado a la cancha para agarrar a Kikanovic y Slavnic, que se tuvieron que refugiar entre las sillas de los periodistas. La policía Francesa  frenó el tumulto, el día que  Yugoslavia, pedía cambio de generación de su deporte rey.  El relevo se produjo de manera paulatina, y en los Juegos de 1984 disputados en Los Angeles, aparecía a escena, el mayor talento del baloncesto Europeo jamás visto en una cancha de baloncesto, Drazen Petrovic, que con 20 años por cumplir era el líder de la selección, que conservaba a jugadores como Dalipagic o el propio hermano de Drazen,img_6366 Alexander, que juntos en la cancha eran capaces todo. Los Yugoslavos conseguían la medalla de bronce, tras perder un solo partido en todo el torneo, frente a España en la semifinal. Una Yugoslavia en plena transición sin los Zizic, Radovanovic o Dalipagic (estos dos últimos sí acudirían sin embargo al Mundobasket de España 86) terminaría séptima en el Eurobasket de 1985. En el Mundobasket de España de 1986, la mezcla de talento, experiencia y trabajo, mucho trabajo con esas bases que bien sentadas, daba de nuevo una medalla, en este caso de bronce, y quien sabe si pudo ser otro metal, cuando en la semifinal frente a la Urss. Yugoslavia que iba ganado por nueve puntos a falta de un minuto, y la victoria ya se celebraba, hasta que Arvydas Sabonis anotaba un triple contra tablero ,img_6397 en el saque de fondo Tikhonenko robaba y anotaba otro triple. La URSS se colocaba a solo tres puntos con algo más de medio minuto para finalizar. La presión Soviética era constante. Hasta que ZoranCutura (otro talento fruto de la disciplina) sacó de fondo y pasó el balón a un joven debutante de  18 años que habían sacado los Yugoslavos, cuando  se pensaban que habían ganado. Un tal……. Vlade Divac, que cometió dobles. En la siguiente  jugada posterior, Valters empató el partido. En la prórroga, la URSS se impuso cómodamente y lucharía por el oro contra EEUU, pero esta vez con derrota.

La fábrica seguía dando sus talentos, y en el Eurobasket de 1987, unos jóvenes, muy jóvenes jugadores, esos que habían ganado mundiales juniors entre otras cosas. Jugadores como Toni Kukoc o Dino Rajda sumado al ”veterano” de 23 años Petrovic, epicentro de toda Europa, se colgaban la medalla de bronce en un Europeo que solo les venció Nikos Gallis y un pabellón de la paz y de la amistad Heleno a punto de explotar. Al año siguiente en los Juegos Olímpicos de Seúl.img_6368 La selección Yugoslava dirigida por el exigente y estudioso, Dusan Ivkovic no tuvo problemas para llegar a la final. La selección llegó a la final imponiéndose en  cuartos de final  a Canadá por 95-73, y en semifinales a Australia por 91-70. La final frente a la Urss prometía ser como las de antes. Los”niños” Yugoslavos que habían crecido con el baloncesto como educación y herramienta indispensable de convivencia y respeto, iban a jugar la final olímpica. El cinco inicial compuesto por Drazen Petrovic, Danko Cvjeticanin, Zarko Paspalj, Dino Radja y Vlade Divac, decía mucho de estos valores.  Al final del partido se llegó con 76-63 para el equipo Soviético del “Zorro” Aleksandr Gomelski, liderados por Marciulionis y el mejor Sabonis jamás visto. La final y los juegos de Seúl, sirvieron para encumbrar mucho más todavía más a la URSS y a Yugoslavia como mejores selecciones Europeas y mundiales junto con la Grecia de Gallis y compañía de aquella época. Y una generación Yugoslava muy joven y con mucho que decir en los años posteriores, lo mejor y también lo peor estaba por llegar. Aquella medalla de plata de Yugoslavia en los Juegos Olímpicos de 1988 preparó el camino para los campeonatos sucesivos. En el Eurobasket de 1989 se disputaba en la entonces ciudad Yugoslava de Zagreb, que era una de las ciudades referencias gracias a las hazañas que pocos años antes había hecho Drazen Petrovic, con la Cibona. En la fase de grupos una Yugoslavia, muy seria y responsabilizada por el hecho de  jugar en casa pasaba por encima de Grecia, Francia y Bulgaria.  El carácter ganador salía una vez más, y daban recitales de baloncesto, que  dejaban sin opciones a todos sus rivales. En las semifinales más de lo mismo, derrotaban a una Italia que contaba con jugadores  Mike D’Antoni, Antonello Riva, Walter Magnifico, o Ario Costa entre otros, y que se presentaba como clara aspirante al oro. Yugoslavia mostraba una clara  superioridad y abrumadora y vencía a los Italiano por por 97-80. La final frente a los actuales campeones. Aquella Grecia de los Nikos Gallis,  Panagiotis Yannakis , Fannis Christodoulou o Panagiotis Fassoulas, que ya habían apalizado en la fase de grupos.  El quinteto inicial de los Yugoslavos, compuesto por el Croata Drazen Petrovic, el Esloveno Jure Zdovc, los Serbios Zarko Paspalj y Vlade Divac, y el también Croata Dino Radja, hablaba por sí solo del modelo de país que se quería en Yugoslavia. El baloncesto por bandera unía a esa misma bandera. La final fue un paseo para aquellos magos del baloncesto que aplastaban a los Griegos en una lección de cómo jugar y sobre todo de cómo anotar, en especial por Dino Radja, y por el líder Petrovic que anotaba donde quería y como quería. Además el trabajo defensivo que tanto y tantas veces les habían inculcado, ahogaba a la estrella Griega Gallis. En el minuto nueve de la segunda mitad el marcador reflejaba un escandaloso  81-49.img_6385 A falta de 4´ para el final, el entrenador Ivkovic cambió el quinteto por completo y sacó a los teoría suplentes, Radovic, Radulovic, Primorac, Cutura y Vrankovic, que disfrutaron de los últimos cuatro minutos de la final, en un pabellón enfervorizado, gracias a sus chicos, en los que se veían reflejados. Yugoslavia era la campeona del Eurobasket 1989. Aquellos jóvenes simplemente enamoraban. En 1990, el equipo Yugoslavo, era increíble. Resulta complicado el poder encontrar tanto talento, liderazgo y disciplina reunidas en un mismo equipo. Jugadores como Jure Zdovc, Drazen PetrovicToni KukocZarko Paspalj y Vlade Divac, acostumbraban a ser el cinco inicial. Además de  veteranos como  Obradovic y  Cutura, que se conjuntaban a la perfección junto a estos y otros jóvenes como  Savic  PerasovicKomazec. Había que añadir a  Dino Radja, titular habitual en aquella selección que fue ausente por una lesión además de lo que estaba a punto de explotar ¡Djorjevic y  Danilovic! El dominio Yugoslavo parecía claro y tenía pinta que iba a ser por mucho tiempo, dada la juventud de sus mejores jugadores. Drazen Petrovic, era el  mayor de todos ellos, y pese a su experiencia apenas tenía 25 años.

El 19 de agosto de 1990,img_6383 fue una fecha histórica para el baloncesto Yugoslavo, Europeo y mundial. En Buenos Aires, la selección nacional de Yugoslavia  de baloncesto se proclamaba campeona del mundo al derrotar en la final, 92-75, a la Unión Soviética, sin sus jugadores Lituanos, Sabonis, Homicius, Marciulonis y Kurtinaitis, ya que renunciaron a ir al mundial  por mera solidaridad con los deseos y aspiraciones de independencia de Lituania. En el partido de semifinales los Balcánicos habían vencido a Estados Unidos, cuyo equipo estaba formado todavía por jugadores universitarios, jugadores de la talla de  Kenny Anderson, Alonzo Mourning, Christian Laettner, o  Billy Owens, lideraban a los Estadounidense, que cayeron por ocho puntos ante estos jóvenes educados para vencer. Drazen Petrovic con 31 puntos, era superior a todo y a todos, con un Kukoc sensacional y elegante como siempre con 19 puntos y 9 asistencias. Yugoslavia pasaba a la final, con confianza, y desarrollando el talento de la improvisación cada vez más y mejor. Toni Kukoc que asombraba a Europa en su club, la Jupoplastika de Split, que ganó tres Euroligas seguidas, fue nombrado el MVP del mundial. Drazen en la NBA en los Blazers, Divac jugando en los Lakers del showtime, Paspalj en los Spurs, Radja ausente en el mundial  dominaba Europa con su club, junto a Kukoc o Perasovic entre otros. Los Yugoslavos simplemente eran los mejores del mundo, pasaban por encima de sus rivales en los campeonatos Europeos y Mundiales y aquello tenía el aspecto que en la década de los 90 no iba a cambiar, salvo catástrofe.

Pocos segundos después de la conclusión de la final, en plena celebración Yugoslava, se abrazaban dos amigos Drazen Petrovic y Vlade Divac, las dos grandes estrellas de aquella selección, que representaban la unión y  el triunfo de una extraordinaria generación que jugaba al baloncesto con una gran  naturalidad, y que rozaba casi a la perfección. En ese momento sucedió un hecho en plena cancha, que en un principio parecía tener muy poco significado. Un aficionado saltó a la cancha con una bandera de Croacia, uno de los estados que formaban Yugoslavia. Vlade  Divac, Serbio, se mostró molesto con aquel aficionado, al que  se dirigió arrancándole la bandera Croata. Divac en ese momento y siempre, manifestó que para él, la única bandera que unía a todos era la Yugoslava, tanto a los Serbios como a los Croatas, Eslovenos etc……………Este acto de Divac, a Drazen Petrovic, Croata,  no le gustó en absoluto, hasta el punto de que su relación de amistad con el Serbio, comenzó a enfriarse  con Divac desde ese mismo momento. Ambos siempre mantuvieron hasta aquel instante una estrecha amistad. Habitual era que en las largas concentraciones Yugoslavas, ambos compartieran habitación. Fue increíble como dos amigos que se abrazaban celebrando el título mundial, perdieran su amistad por un símbolo en escasos segundos. De mantener conversaciones telefónicas casi a diario y tener una relación muy  cercana a dejar de existir. El hecho, indicaba algo que algo ocurría en el país de ambos. En Yugoslavia sonaban cambios en la República, y estos cambios estaban a punto de llegar, y por desgracia estos cambios arrastrarían como un huracán a  todo lo que se le  pusiera por su camino. La caída del Muro de Berlín en 1989, fue el principal impulsor de los ansiosos independentistas de los entonces estados que formaban Yugoslavia. Aquel proceso resultó absolutamente  imparable.

La tensión en Yugoslavia crecía a pasos agigantados, y pese a ello, aquellos ganadores acudían a jugar  al Eurobasket de 1991 de Roma, para realizar lo que mejor sabían hacer, ganar jugando a  baloncesto. El equipo tenía la ausencia de Drazen Petrovic. Hay quien dijo que podía ser por motivos políticos, otros dijeron que  por tener diferencias con el seleccionador, y también  por el interés de Drazen  para preparar la siguiente temporada en la NBA, que quería triunfar, por que era bueno, muy bueno. Lo que estaba claro que Yugoslavia iba al torneo sin su estandarte de varios años.img_6391

Al mismo tiempo que estos magos de basket, volvían a asombrar a Europa, con su baloncesto de alta calidad en lo que sería  la última competición que jugarían como Yugoslavia unida. Esta misma, Yugoslavia que estaba a punto de partirse el millones y millones de pedazos. En la cancha Italiana los Yugoslavos volvían a cumplir con el guion establecido. Vencieron todos los partidos sin demasiados problemas, y sus jugadores brillaban con luz propia. Divac en el quinteto ideal del torneo. Kukoc que tenía a Radja como escudero al igual que en Split fue el  MVP del campeonato. Su próximo destino iba a ser Chicago para jugar con Michael Jordan. Sin embargo aquel oro, no pudo ser más amargo. El 25 de Junio de ese 1991, en Eslovenia se proclamó la independencia, que coincidía con tras la tercera jornada del campeonato. Eslovenia, obligó  Zdovc, único Esloveno del equipo, a retirarse de la selección Yugoslava, antes de la disputa de las semifinales, bajo la amenaza de ser considerado traidor. El país se partía y  con él, un equipo, de un deporte que había unido y educado a todos, sin importar raza o etnia. Al poco tiempo Croacia también proclamó su secesión y los Balcanes fueron testigos de  una larga, trágica, horrorosa, e interminable guerra que duró desde el mes de Junio de 1991 a Septiembre de 1995. Murieron  130 mil personas y aproximadamente dos tercios de la población del país, tuvo que ser desplazada de sus casas. Numerosos casos de abusos contra los civiles pudieron ser registrados. Se cometieron innumerables atropellos a los derechos humanos, incluidos asesinatos, torturas, violaciones y castraciones. Se destruyeron edificios históricos de un valor incalculable.

Con motivo de este terror, la ONU impuso una sanción para Yugoslavia que le impidió competir a nivel mundial hasta el año 1995. Las repúblicas  ya independizadas ya comenzaban su nueva andadura deportiva, de manera independiente. Es obvio que la ruptura de aquella selección capaz de todo, es una anécdota ante los resultados trágicos que la guerra dejaba.

Un hecho de menor calado, pero muy llamativo y significante  fue el  distanciamiento que hubo entre los jugadores Croatas y Serbios de aquel equipo. Amigos y compañeros  hasta que todo estalló, sin importar el origen de cada uno. Todo resultó  y resulta absolutamente  inexplicable, la cruel guerra  que enfrentó a vecinos, amigos y familiares y que destrozó durante una década la zona Balcánica.

Los Juegos Olímpicos de 1992, celebrados en  Barcelona. Pasaron a la historia del baloncesto, por ser la primera vez, en la que  el equipo de Estados Unidos, iba a estar formado por las estrellas de la NBA. Las derrotas de Estados Unidos, en los Juegos de Seúl frente a la Urss, y en el mundial ante los Yugoslavos. Puso el debate encima de la mesa sobre la presencia de los NBA en las competiciones internacionales. El legendario Dream Team venció a todos sus rivales por más de 30 puntos de ventaja. Aquel irrepetible equipo, con Michael Jordan, Magic Jonhson, Larry Bird, Pat Ewing etc…… no tuvieron rival durante todo el campeonato. Ni tan siquiera en la final disputada frente  a la recién creada Croacia con parte de aquellos talentosos y trabajadores jugadores de baloncesto que maravillaron al mundo entero, dos años atrás, bajo la bandera de Yugoslavia.  En 1990 se proclamaron con Yugoslavia campeones del mundo, los ya Croatas Petrovic, Kukoc Komazec y Perasovic, estos tres últimos y Radja  de Europa en 1991. La otra mitad de equipo eran Serbios. Todos nos preguntamos en lo que hubiera sucedido si hubieran competidos todos juntos, si la crueldad de la guerra no hubiera reventado aquel país de canastas. El equipo de los Croatas son los Serbios Divac, Paspalj, Djordjevic, Danilovic y el Esloveno Zdovc, hubiera plantado mucha más cara seguro a las estrellas Norteamericanas. Muy probablemente no hubieran ganado, pero todos juntos con sus valores, hubiera ofrecido más resistencia.  De todos modos hablamos de basket ficción, pero a todos sed nos dejó con las ganas de aquel esperado duelo.

Los jugadores de baloncesto, como toda la población tuvieron que elegir nacionalidad. Al margen de no jugar juntos jamás, en muchos de los casos terminaron odiándose, ante unos actos criminales.
Unos se tuvieron que refugiar en equipos de otros países, incluidos los NBAimg_6410 que “ajenos” a lo que sucedía, triunfaban en la mejor liga del mundo.  Otros no quisieron, y tuvieron que vivir y sufrir en primera persona la brutalidad del conflicto. Tras una sanción de tres años a lo que quedaba de Yugoslavia. Aquellos jugadores se vieron las caras con sus nuevas selecciones nacionales en el Eurobasket de 1995. Allí eran mucho más que enemigos .img_6381
Croacia ya sin Drazen Petrovic, que fallecía en un accidente de tráfico en Alemania en 1993. Se retiró de la ceremonia de medallas tras recibir de bronce para no estar presente en la entrega de la medalla de  oro a los jugadores Yugoslavos. Mientras los Croatas se retiraban, los Yugoslavos les insultaban desde el podio.

La disgregación del país de  Yugoslavia puso un  punto y final a una dificultosa estructura, en la que se habían demostrado valores de cooperación, convivencia, educación o respeto, gracias en buena parte al baloncesto. Aquel fue el  fin de una época, una cooperante sociedad, y de un sistema de vida y deportivo.

Por inercia del sistema, quedaban buenos años de la última gran generación de  jugadores Yugoslavos  en ofrecer al mundo un baloncesto singular y de  calidad. En Juegos  de Atlanta 96 consiguieron la medalla de Plata, y vencían en el Eurobasket del 97  y en el mundial de 1998. fueron de nuevo campeones. En el Mundial de Atenas 98 vencieron en la final ante Rusia. Y de nuevo doblete con las victorias en  el Eurobasket del 2001 y  Mundo del 2002. Los últimos jugadores del sistema que tanta unión y cooperación creódestacan nombres que como Vlade Divac auténtico líder de lo que quedaba de aquella Yugoslavia o Dejan Bodiroga,  Peja Stojakovic, Pedrag Danilovic, Aleksandar Djordjevic o  Zeljko Rebraca, y además del . . Si a estos artistas les hubiera sumado a los Croatas Kukoc, Radja, Perasovic o Vrankovic, serían de nuevo invencibles. Pero eso ya era imposible, Los Serbios celebraban sus victorias alzando los tres dedos interiores de cada mano, que identificaba a los habitantes de aquella zona como un signo de la superioridad militar y nacionalista serbia. El signo de los tres dedos se llama
img_6413 tri prsta en Serbio, y su origen basado en una manera de santiguarse, donde  los tres dedos representan la Trinidad. Habitual era celebrar victorias deportivas con este gesto con claras connotacianes nacionalistas. Un indicativo más de cómo se quedó un país  que el baloncesto vivió en paz.

Las presiones internacionales, en el año 2003 produjeron la desaparición de la República Federal de Yugoslavia. Desde el año 2003 hasta el 2006 la selección Yugoslava participó bajo el nombre de Serbia y Montenegro. Tras separarse las dos únicas naciones, Serbia y Montenegro, juegan hoy en día por separado con la denominación de Serbia y Montenegro