LOS 2,21 MÁS RECORDADOS DE EUROPA, VLADIMIR TKACHENKO

MITO DEL BASKET EUROPEO PRINCIPALMENTE POR SUS 2,21 POCO COMÚNES HACE 30 AÑOS

La antigua Unión Soviética fue potencia Europea y mundial del baloncesto, durante décadas, y siempre nos acostumbraron, a que desde sus canteras baloncestísticas aparecieran grandes estrellas, y jugadores diferentes capaces de dominar el juego en varios aspectos. Vladimir Tkachenko aquel gigante, recordado por un aspecto físico muy poco habitual en la época, de 2,21 metros y 140 kgs acompañados de un bigote de gran grosor. Siempre se dijo de su aspecto que fue tan intimidatorio como noble. Sin duda que su palmarés y su historia lo elevaron a ser  una leyenda del baloncesto en los años 70 y en especial en los 80. Fue tal impacto el que causó su aspecto que, en España a los hombres muy altos se les llamaba Tkachenkos.

Vladimir debutó muy joven en el ahora equipo Ucraniano del Stroitel de Kiev. Pero donde destacó fue en las filas del legendario TSKA de Moscú, con el que conquistó en cuatro ocasiones la liga Soviética. De leyenda fueron los  duelos protagonizados frente a uno de sus grandes amigos del baloncesto, además de compañero en la selección de la Urss, Arvydas Sabonis, que en esa época jugaba en las filas del mítico Zalguiris de Kaunas. Tanto el TSKA como el Zalguiris, eran los equipos dominantes y referentes del Campeonato Soviético en la década de los 80,  y los duelos de sus pívots eran el clamor y admiración de todo el país. Su físico, no pasó inadvertido para la Nba, y fueron varias las ocasiones, que la mejor liga del mundo tentó y tanteó a Vladimir para que sus 2,21, jugaran en la mejor liga del mundo, siempre se mantuvo fiel, para jugar en la liga Soviética, salvo en la recta final de su carrera fichara por el conjunto Español del Guadalajara.

Donde Tkachenko más destacó y donde se hizo más popular fue en la selección de la Unión Soviética, en la que debutó con sólo 16 años, (¿sería por sus 2,21?), en su primera comparecencia internacional, se colgaba la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. A partir de los Juegos del 76, fue un habitual en el combinado Soviético durante 11 años. Y en 1977 disputó el Eurobasket de Lieja consiguiendo la medalla de plata. Al año siguiente participó en el Campeonato del Mundo disputado en  Filipinas donde de nuevo se colgó la medalla de plata. En el año 1979 de nuevo volvió a disputar un Campeonato de Europa. En esta ocasión, ganaba la medalla de oro.  Al año siguiente disputó los Juegos Olímpicos, como local en Moscú donde ganó una amarga medalla de bronce tras vencer a España. Una derrota ante Italia en semifinales, le privó tener un oro olímpico, a este tipo que con solo 12 años ya medía 1,90. En 1981 volvió a colgarse una medalla de oro en un Campeonato Europeo al ganar a Yugoslavia en la final. En el año 1982, obtuvo uno de los mayores logros de su carrera, al proclamarse campeón del mundo, al  imponerse a Estados Unidos  por un sólo punto (95-94) en la final del campeonato del mundo de Colombia. En 1983 no disputó el Campeonato de Europa y al año siguiente por el boicot de su país a Estados Unidos no acudió a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. En el Eurobasket de 1985, de nuevo obtuvo otra medalla de oro.  En el año 86, participó en su último Campeonato Mundial, ganando la medalla de plata al perder la final ante Estados Unidos por tan solo dos puntos (87-85). Al año siguiente disputó su último Campeonato de Europa, en Atenas, en el que ganó la medalla de plata al perder la final ante la mejor Grecia de la historia, liderada por un descomunal Nikos Gallis, que venció a los Soviéticos en la prórroga por un apretado 103-101. Al año siguiente el también legendario seleccionador Soviético Alexander Gomelsky prescindió de Vladimir para los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, y tras retirarse por sus continuos e insoportables dolores de espalda, Tkachenko tras ganar 10 medallas internacionales con la Urss, le tocó vivir otra realidad  y  tuvo que buscarse empleo. Trabajó como telefonista en una compañía de taxis en Moscú, entre otros vaivenes que le hicieron mal vivir a este legendario jugador que sin duda marcó una época en el baloncesto del viejo continente.

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