ADRIAN DANTLEY. UNA ESTRELLA OLVIDADA

Cualquier persona que no conozca a Adrian Dantley lo único que necesita es mirar las estadísticas de su carrera: 23.177 puntos,  noveno anotador histórico de la NBA en el momento de su retirada; unos porcentajes de tiros de campo del 54%, uno de los más altos jamás vistos por un jugador exterior de la NBA; y más de 30 puntos por partido en cuatro temporadas seguidas. Era un jugador inteligente, muy sólido, que confiaba tanto en su fuerza física como en su destreza en la pista.

En la cancha, Dantley era un jugador muy atlético y tenía una gran habilidad para anotar con un tiro tan suave como heterodoxo, también tenía un primer paso explosivo y era un jugador con mucha mentalidad de sacrificio. A veces, intencionadamente permitía que su primer tiro fuera taponado, y luego, durante el resto del partido, usaba su inteligencia para, habiendo estudiado como defendía su oponente, machacarle a puntos. Dantley también atraía a sus rivales en intentos fallidos de robo de balón por botar la pelota muy alto. Fuera de la cancha, Dantley era también muy inteligente, escogía cuidadosamente sus palabras. Hablaba con convicción y honestidad, a veces pecaba de ser demasiado diplomático, todo lo contrario de artistas de las declaraciones altisonantes como su ex-compañero Dennis Rodman o el gran Charles Barkley.

Dantley, entre sus muchos logros, incluyen una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1976, fue nombrado Rookie del Año, y fue dos veces máximo anotador de la NBA. Llegó a jugar en siete equipos diferentes durante su carrera de 15 años, siendo su más larga estancia en los Utah Jazz, probablemente en el equipo en el que individualmente consiguió más éxitos. Pero, lamentablemente, sus equipos nunca ganaron un campeonato de la NBA, aunque estuvo muy cerca.

El estilo de juego y la personalidad de Dantley se remontan a su infancia en Washington, DC, después de que sus padres se divorciaron cuando tenía 3 años, Dantley vivía con su madre, una tía y un primo. A una edad tan pronta y sin figura paterna en casa, Adrian se interiorizó mucho, rara vez dejando ver cómo se sentía dentro en el exterior. A lo largo de su vida, Dantley sorprendió a la gente, especialmente a sus críticos.

Como un estudiante de primer año en DeMatha High School en Hyattsville, Maryland, casi todo el mundo pensaba que Dantley era demasiado gordo y demasiado bajito para destacar en el baloncesto. Adrian demostró que estaban equivocados, llevando a DeMatha a un récord de 57 victorias y 2 derrotas, ganando el premio de All-America en la escuela secundaria. Se entrenaba obsesivamente, incluso el día de Navidad, teniendo la llave del gimnasio de la casa de su entrenador Jim Wooten.

Dantley adelgazó un poco y creció otro tanto cuando se matriculó en Notre Dame en 1973, por lo que una vez más fue criticado por la prensa y ojeadores. Pero promedió 25.8 puntos en sus primeras tres temporadas en la NCAA, ganando el premio de All-America dos veces. Se fue después de su tercer año para entrar en el Draft de la NBA.

En 1976 Dantley ya era una máquina de meter puntos y sus músculos le hacían parecer más un decatleta que el alero anotador que era. En el momento del draft, los Buffalo Braves eligieron a Dantley en la sexta posición. Antes de convertirse en profesional Dantley jugó en el Equipo Olímpico de los EE.UU en los Juegos de Montreal. Lideró a la escuadra americana con un promedio de 19.3 puntos en siete partidos, incluyendo 32 puntos en 30 minutos en el partido por la medalla de oro contra Yugoslavia.

Dantley se unió a los Buffalo Braves en la temporada 1976-77 y se convirtió en una estrella al momento, con un promedio de 20.3 puntos y unos % de 52 de acierto. Al final de la temporada, fue nombrado rookie del año.

Sin embargo, sus esperanzas de adaptarse en la ciudad de Buffalo se desvanecieron cuando los Braves le intercambiaron junto con Mike Bantom a los Pacers de Indiana por Billy Knight. La temporada anterior al traspaso, Knight tenía un promedio de 26.6 puntos por partido y 7.5 rebotes.

Dantley no estuvo en el estado de Indiana mucho tiempo, después de 23 partidos fue traspasado a Los Angeles Lakers junto con Dave Robisch a cambio del pivot James Edwards, futuro compañero en Detroit Pistons, y Earl Tatum. Dantley terminó la temporada 1977-78 en los Lakers y consiguió un promedio de 21.5 puntos. Dantley permaneció en Los Angeles la temporada 1978-79 y contribuyó 17.3 puntos por partido. Dantley lideró la NBA en tiros libres convertidos ese año con 541 de 680 intentos. Adrian lideró la liga en esa categoría cuatro veces más durante su carrera, demostrando su inteligencia para irse a la línea de tiros libres con facilidad.

Con dos aleros pequeños en el equipo, Dantley o Wilkes, uno de los dos tuvo que irse, por lo que Dantley fue traspasado a los Jazz de Utah antes de la temporada 1979-80 a cambio de Spencer Haywood. Dantley pasó siete temporadas en la franquicia de los Jazz, donde se convirtió en el más mortífero anotador de la liga. Cuando los Jazz se mudaron de New Orleans a Salt Lake City en 1979, los aficionados no sabían qué esperar. Lo que vieron fue “AD” en su apogeo. En la temporada 1979-80, Dantley promedió 28,0 puntos con un porcentaje del 57,6 en tiros de campo, un sorprendente nivel de acierto para un alero exterior. Ese año, en su primera elección de las seis que tuvo para el All Star Game de la NBA, Dantley lideró al equipo del Oeste con 23 puntos. Mientras tanto, vio cómo su antiguo equipo, los Lakers, ganaron el anillo en 1980 liderados por un tal Magic Johnson, no iba a ser la primera vez que le ocurriría a Dantley en su carrera.

Durante sus próximas seis temporadas en Utah, la consistencia de Dantley fue tan destacable como sus medias anotadoras. A partir de la temporada 1980-81 hasta la 1985-86, Dantley promedió entre 26.6 y 30.7 puntos, incluyendo cuatro temporadas seguidas superando los 30 puntos por partido. Ganó los títulos de máximo en las temporadas 1980-81 y 1983-84.  Sin embargo, durante sus primeros cuatro años en Utah, los Jazz no lograron clasificarse para los playoffs. Dantley no fue un ganador, muchos críticos lo acusaban de egoísta, ni defendía ni corría en la cancha.

Justificados o no, la prensa reflejaba la frustración de tener el mejor arma ofensiva de la liga jugando en un equipo mediocre.

El destino del equipo cambió durante la segunda temporada completa de Frank Layden como entrenador y general manager. En la temporada 1983-84, Utah registró una mejoría de 15 victorias sobre el año anterior y ganó su primer campeonato de la División del Medio Oeste. Dantley, que se había perdido 60 partidos en la temporada 1982-83 debido a una lesión en la muñeca, fue nombrado Jugador más mejorado del Año. De repente, se encontró en un equipo de estrellas: Dantley lideró la liga en la anotación, Rickey Green en robos, Mark Eaton en tapones, y Darrell Griffith en tiro de tres puntos.  En la primera ronda de los Playoffs de la NBA de 1984, los Jazz superaron a los Nuggets de Denver. El Jazz eran más versátiles y ganaron en cinco partidos por 4-1, para luego perder en la siguiente ronda contra los Phoenix Suns.

Utah Jazz consiguió los playoffs en cada una de las próximas dos temporadas, y Dantley siguió haciendo las cosas que mejor hizo. Sin embargo, en la campaña de 1985-86, su relación con Layden había empeorado. Salt Lake City no era lo suficientemente grande para los dos, así que Dantley fue traspasado – por cuarta vez – a los Detroit Pistons por Kent Benson y Kelly Tripucka.

El traspaso llevó a Dantley a sus mayores éxitos colectivos, y luego llegó su mayor frustración. Durante dos temporadas completas en Detroit, Dantley promedió más de 20 puntos por partido y ayudó a los Pistons a alcanzar las finales de la NBA contra Los Angeles Lakers en 1988. En el primer partido de la serie Dantley anotó 34 puntos con un increíble 14 de 16 tiros de campo. Pero los Pistons finalmente cayeron en siete partidos. Pero llegaría su peor momento.

Al año siguiente, tras un grave encontronazo con el entrenador Chuck Daly, fue traspasado a Dallas en la mitad de la temporada por Mark Aguirre. Irónicamente, tres meses después los Pistons se convirtieron en campeones de la NBA, y el anillo de campeonato que Dantley quería se le había escapado por segunda vez. Pero a los 33 años continuó jugando, completando la temporada 1988-89 con Dallas y promediando 19.2 puntos esa temporada. En febrero del año siguiente, Dantley sufrió la segunda lesión importante de su carrera – se rompió el peroné derecho, que lo apartó para todo el año. Él era agente libre después de la temporada 1989-90 , pero no fue hasta el siguiente abril cuando volvió a jugar, siendo fichado por los Bucks de Milwaukee.

Dantley, abandonó la NBA después de aquella temporada siendo el noveno máximo anotador en la historia de la NBA con 23.177 puntos. También era el quinto en la lista de anotación en tiros libres (6,832) y su promedio de anotación (24,3 puntos por partido) está entre los mejores de la historia. El verano siguiente Dantley se trasladó a Italia, donde jugó para Breeze Milan, promediando 26.7 puntos. Un año más tarde se convirtió en entrenador asistente en la Universidad Estatal. Elegido para el Hall of Fame de la NBA en el año 2003.

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