DENNIS JOHNSON. EL PERFECTO ESCUDERO

Dennis Johnson ha sido uno de los jugadores más infravalorados de la historia de la NBA. Cuando era pequeño ya en la escuela secundaria, en la Domínguez High School, era de Los Angeles, el bueno de Dennis no jugaba más que unos pocos minutos, medía poco menos de 1,80 y tenía un aspecto regordete y muy poco atlético. No jugó ni un solo partido de titular.

Como era de esperar, Dennis no recibió ofertas de ninguna universidad importante tras finalizar su etapa de High School, por lo que decidió comenzar a trabajar en un almacén y seguir jugando al baloncesto en la calle para seguir en contacto con el deporte que tanto le apasionaba.

Tuvo la gran suerte de que el entrenador de Harbor Junior College (una universidad perteneciente a la segunda división de la NCAA) se encontraba en uno de aquellos partidos, observando a otros jugadores que participaban en el mismo y quedó impresionado con la tenacidad defensiva del diminuto base, así que le ofreció una beca para jugar en aquella diminuta Universidad.

La suerte siguió jugando un papel preponderante en su desarrollo tardío, pues creció 7 pulgadas (casi 21 centímetros )en los dos años que estuvo en Harbor, unido a su tremendo progreso como jugador en esa época. Terminó con 18 puntos y 12 rebotes por partido y en su último año de participación se había convertido en el mejor jugador del equipo.

Aún así, solamente recibió ofertas de dos universidades de cuatro años (División I de la NCAA) al graduarse de Harbor; Azusa Pacific y Pepperdine. Dennis se decidió por esta última y en su único año de participación tuvo promedio de 15.7 puntos por partido, llevó al equipo a ser clasificado entre los mejores 20 de la nación y participó en el torneo de la NCAA, donde ganaron un partido a Memphis State, antes de caer en un juego muy igualado ante la potentísima UCLA de Bill Walton, posterior y legendaria campeona.

Al terminar ese año académico, Johnson se hizo elegible para el sorteo del draft de la NBA en 1976, pero como al ser prácticamente un desconocido al pertenecer a una universidad pequeña, fue seleccionado al comienzo de la segunda ronda del draft por los Seattle Supersonics.

Su carrera en la NBA también se caracterizó en sus inicios por ser un jugador tremendamente infravalorado. Y eso que fue capaz de llevar a los Sonics al campeonato de la NBA en 1979, siendo MVP de las finales. En 1978 fue subcampeón, en ambas finales sus rivales fueron los Washington Bullets. En aquellos años, sin un dominador claro en la NBA, era habitual ver que equipos con poco glamour para los menos aficionados, se proclamaran campeones, de hecho en veinte años nadie repitió anillo.

Pese a este tremendo éxito, fue cambiado a Phoenix por Paul Westphal (un jugador considerado superior a él) después de la temporada 1979-80. Los Sonics ganaron 22 partidos menos en la primera temporada con Westphal y sin Johnson. Algo similar sucedió en Phoenix después de que DJ fuera cambiado a Boston por Rick Robey, al finalizar la temporada 1982-83. El siguiente año, los Suns obtuvieron 12 victorias menos.

A Red Auerbach le pareció el antídoto perfecto para detener a Andrew Toney, el tremendo anotador de los Sixers de Filadelfia que martilleaba el aro de los de verde “el estrangulador de Boston, y a Magic Johnson, el base dominador de los Lakers. Con casi 1,95 metros y un corpachón que siempre utilizó con sabiduría para sacar ventaja frente a los bases pequeños y medirse con los más altos -Magic, por ejemplo-, funcionó como un reloj. Era el perfecto jugador para unos Celtics casi imbatibles cerca de los aros, pero vulnerables ante la rapidez de los Lakers.

La contribución de Dennis a aquel equipo maravilloso fue apreciado por sus compañeros y los aficionados. Aunque fichó ya con 29 años, su figura está asociada a un quinteto de época: Dennis Johnson, Danny Ainge, Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish. Nombres gloriosos por convertir a la NBA en el deporte global que es hoy en día.

Entre todos ellos, Dennis fue el profesional por excelencia, un estudioso del trabajo defensivo que se las arregló para controlar a Magic en duelos memorables. Y con una característica añadida: era un jugador para las grandes ocasiones, uno de los que mejoraban cuanto más duro era el desafío. Guardaba sus mejores momentos para las eliminatorias finales, no sólo en su especialidad, la defensa, sino también en el ataque, en el que aprovechaba su poderoso físico para anotar entre los grandes pívots y sobre los bases más bajitos que él y que no podían detenerle cuando jugaba de espaldas a la canasta, o con su probada eficacia en los tiros desde cuatro y cinco metros. No era un tirador puro, pero muchas veces decidió la victoria de los Celtics con sus suspensiones en el último segundo. Para el recuerdo aquel buzzer-beater del 4º partido de las finales del 85 entre Lakers y Celtics en el que le dio el triunfo a los de Boston en el Forum de Los Angeles. Pero la prensa siempre parecía darle mayor reconocimiento a Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish, dando por sentado que siempre contarían con la contribución de Dennis. Sin embargo, después de su retirada, se le preguntó a Bird su opinión sobre DJ. “Sencillamente, el mejor con el que jugado en toda mi carrera”, dijo el miembro del Salón de la Fama y tres veces MVP de la NBA. El comentario es impresionante puesto que, a lo largo de su carrera, Bird compartió vestuario con seis jugadores que han sido seleccionados entre los 50 mejores de todos los tiempos; Kevin McHale, Robert Parish, Bill Walton, Nate Archibald, Dave Cowens y Pete Maravich.

Con tres anillos -uno en Seattle (1979), dos en Boston (1984 y 1986)-, seis designaciones para el mejor quinteto defensivo de la NBA, cinco veces all star, más de 14 puntos de media y unos duelos de época frente a Magic Johnson (el mejor base de la historia de la NBA), fue el típico jugador especialmente valorado por sus compañeros. Incluso por sus rivales, no en vano el propio Magic reconoció una vez que D.J había sido el base más difícil al que había tenido que enfrentarse en toda su carrera.

Pero si hubo un jugador y compañero que mejor conocía la verdadera personalidad de Johnson dentro y fuera del campo fue su compañero de backcourt Danny Ainge, actual director de operaciones de los Celtics. “Siempre fue uno de los jugadores que no recibió todo el reconocimiento que se merecía tanto por su calidad humana como profesional”, “además, en mi opinión, fue una de las más grandes adquisiciones en la historia de Celtics”. Danny Ainge ahora como GM de los Celtics siempre busca bases parecidos al gran Dennis, gente como Avery Bradley o Marcus Smart tienen grandes semejanzas con Johnson.

Tras retirarse, se dedicó a desempeñar la labor de ojeador para los Celtics, en 1993. Ese mismo año fue nombrado entrenador asistente del mismo equipo, puesto que mantuvo hasta 1997. Tras varios años alejado del baloncesto, fichó como entrenador de Los Angeles Clippers en 2002 sustituyendo a Alvin Gentry, pero fue despedido tras dirigir 24 partidos. Trabajó posteriormente de nuevo como ojeador, esta vez de los Trail Blazers de Portland, antes de hacerse cargo como entrenador de los Austin Spurs en la Liga de Desarrollo de la NBA en 2005, puesto que ocupó hasta su fallecimiento dos años más tarde.

El 22 de Febrero de 2007, al finalizar un entrenamiento de su equipo, Dennis sufrió un infarto de miocardio. Fue trasladado a un hospital cercano, pero los médicos no pudieron nada más que certificar su muerte, dejando mujer y tres hijos. Su fallecimiento conmocionó al mundo de la NBA, y fueron muchas las muestras de afecto recibidas.

Todos recordaremos aquellas imágenes de amarillo y verde en aquellos duelos míticos con Magic subiendo el balón y Dennis defendiéndole.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>