RADIVOJ KORAC LA PRIMERA LEYENDA BALCANICA

LA PRESTIGIOSA COPA KORAC LLEVA SU NOMBRE EN SU HONOR

Si este portal, al que tantas ilusiones personales aportamos,  va dedicado a las leyendas de nuestro deporte, no podemos dejar de hablar, del que es recordado como la primera leyenda. Radivoj Korać, ese excepcional jugador de baloncesto Yugoslavo de los años 50 y 60, que  hoy en día, sigue considerado como uno de los mejores jugadores de la historia  en Europa. Fue uno de los artífices en el cambio de mentalidad y juego que la selección Yugoslava experimentó, y que pasó de ser una selección más, a ser a una de las mayores potencias mundiales. El rápido ala-pivot, tenía una  zurda prodigiosa, además de ser un excelente penetrador canasta, no en vano siempre que podía finalizaba sus jugadas con un mate. Un método al alcance de muy pocos jugadores de la época. También era conocido por su efectividad desde el  tiro libre, que lanzaba a “cuchara”, en los que se mantuvo alrededor del  90% hasta los buena parte de su trayectoria.

Žućko” (Rubio) que así era apodado por el color de su cabello, nació en la actual Serbia, y crecía practicando atletismo. Deporte que destacaba en la modalidad de salto de altura, llegando a saltar unos nada despreciables 1,99 metros.

En el tiempo que cumplía el servicio militar Borislav Stanković (¿os suena?), que por aquellos entonces era el técnico del OKK Belgrado, descubrió el talento de este jugador, haciéndole cambiar de deporte, con sólo de 16 años. El poder de  Stanković era tal que  consiguió que el gobierno Yugoslavo, diera la licencia que eximía a Korać de la obligación de seguir cumpliendo el servicio militar, para inmediatamente le hiciera debutar en el conjunto de la capital con tan  sólo 17 años. En su debut hay que destacar que anotó 22 puntos..

Korać disputó 10 temporadas consecutivas en el OKK Belgrado siempre con Borislav Stanković como entrenador. Allí el Yugoslavo se proclamó 4 veces campeón de la liga Yugoslava en los años 58, 60,  63 y 64 dos veces de la Copa en los años 60 y 61. Además fue siete veces máximo anotador de la liga. Récord que nadie ha logrado igualar.

La desintegración de la antigua Yugoslavia, proclama a Korać  como el segundo máximo anotador de todos los tiempos de la liga Yugoslava con un total de 5281 puntos, y solamente superados por Dragan Kikanovic, aunque ocupa la primera plaza en media de puntos por partido con una escalofriante media de 31,2 en 10 temporadas. En la 1964-65 Korać consiguió un récord que sigue vigente hoy en día al anotar 99 puntos en el partido de Copa de Europa frente el Alvik B.B.K. Sueco . El resultado del encuentro fue de 155-57 y nadie se dio cuenta de que Korac había establecido semejante anotación hasta una vez concluido el partido. Lo que provocó que el jugador viera los últimos minutos del partido desde el banquillo y que se quedara a tan sólo un punto de batir la legendaria marca de 100 puntos de Wilt Chamberlain.

En la temporada 67-68, y tras una larga lucha con la burocracia Yugoslava, Korać consiguió el permiso para poder jugar en el extranjero, y se  marchó al conjunto Belga del Standard de Lieja, al cual y tras realizar una temporada brillante, ayudó a proclamarse campeón de liga. Al año siguiente se marchaba a Italia para enrolarse en las filas del Pádova  donde siguió demostrando su gran capacidad de anotación. Korać finalizó la temporada en Italia como máximo anotador con un total de 581 puntos. Sin embargo no pudo evitar que el Pádova perdiera la categoría tras vencer, sólo 7 de los 22 partidos que disputó en aquel año.

Con la selección de Yugoslvia Korać disputó 157 partidos anotando un total 3.153 puntos (20,8 por encuentro). Fue sin duda uno de los jugadores que cambiaron la mentalidad en La selección de los  Balcanes, y que la llevó a ser una de las grandes potencias del baloncesto europeo y mundial.. En total logró hacerse con seis medallas, la primera fue la conseguida en el Europeo de Belgrado en 1961, que supuso también la primera que Yugoslavia lograba en toda su historia. Korać además fue el máximo anotador de la competición, hito que repetiría en los Europeos de Wroclaw 63 y en el de Moscú 65, en los que además fue  clave para conseguir las medallas de plata (con el título de MVP del torneo incluido) y bronce respectivamente.

En los campeonatos del mundo también logró hacerse con dos medallas de plata en los mundiales de Rio de Janeiro 63 y de Montevideo 67.

Además de conseguir  la medalla  de plata, en los Juegos Olímpicos de México 1968, en los que de nuevo finalizó como máximo anotador del torneo, siendo clave  para la consecución de primera medalla olímpica de la historia del baloncesto Yugoslavo.

Antes de la disputa del Mundobasket de 1970 de Ljubiana Korać anunció, que a la finalización del mismo, dejaría la selección. Pero su participación en el mundial de la entonces ciudad Yugoslava se truncó por completo, y no pudo proclamarse campeón del mundo con Yugoslvia. Korać  perdía la vida en un accidente de tráfico  en la plenitud de su carrera meses antes de la disputa del Mundial, y con sólo 30 años. Korać volvía de Sarajevo de disputar un partido amistoso con la selección, y cerca de esta ciudad, su vehículo colisionaba contra un autocar. El jugador era  ingresado gravemente herido en un hospital cercano en el que fallecía 20 horas más tarde. Su muerte conmocionó a Yugoslavia entera, no en vano fue el primer deportista en ser enterrado en el área de personalidades del cementerio Novo Groblje de Belgrado.

Su huella y su reconocimiento hacia sus méritos sigue bien patentes, tal y como reconoció  la FIBA le incluyéndole, en el año 2007, en la lista de 9 jugadores que inauguraban su Salón de la Fama y la Euroliga hacía lo propio con la inclusión del jugador en su lista de 50 Mayores Colaboradores de la Historia de la Euroliga que realizaba en el año 2008 con el motivo del 50 aniversario de la celebración de la primera Copa de Europa.

Dos años después del trágico fallecimiento del jugador, el norteamericano William Jones secretario general de la FIBA, y con la mediación de su descubridor, Borislav Stanković, se creaba un nuevo torneo de baloncesto continental, entre clubes que pretendía ser el equivalente a la  Copa de la UEFA que llevaba 16 años funcionando. El torneo recibió el nombre de Korać como homenaje póstumo al genial pívot Yugoslavo, y que hubo años que se en uno de los torneos más prestigiosos de Europa, hasta la temporada 2001-2002 en medio de la crisis desatada entre la FIBA y la ULEB dejó de celebrarse. Tras la confirmación de que no iba a haber más ediciones de la Copa Korac, la Federación de baloncesto de Yugoslavia rebautizaba su torneo de Copa, llamándolo Copa Radivoj Korać que adoptaba dicho nombre desde la edición del 2004.

El 2 de junio de 2009, y con motivo del 40 aniversario de su trágico fallecimiento. En la ciudad de Belgrado se reunieron los representantes de todos los estamentos del baloncesto de los países de la antigua Yugoslavia y representantes del actual baloncesto Serbio. Entre los muchos actos que se organizaron, destacaron la recepción en la Federación Serbia de Baloncesto en las que Vlade Divac y Zarko Paspalj, realizaron discursos en honor a Korać, así como una emotiva ceremonia en los pies de la tumba del malogrado jugador.

Tras la desaparición del serbio, existen o han existido al menos cuatro clubes de élite que decidieron bautizarse con el nombre de Korać como homenaje al jugador: dos en Serbia (Belgrado y Rumeka), uno en Bosnia (Banja Luka) y uno en Suiza (Zúrich).

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